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San Mateo 9, 27-31
En el evangelio de hoy Jesús aparece curando a dos ciegos. Ellos han clamado desde su más profunda necesidad, han hecho sentir su lamento más hondo: “ten piedad de nosotros, hijo de David”.
Los ciegos, sienten cercano al que les puede traer lo que más anhelen: ver, poder descubrir el camino que se les abre delante de ellos y ser protagonistas de la historia. porque ser ciego en el tiempo de Jesús era estar al margen. Al igual que los leprosos o los paralíticos, no participaban en nada de la vida de la sociedad, es más, eran considerados impuros o sea gente que no estaba siendo bendecida por Dios.
By Luis Antonio VergaraSan Mateo 9, 27-31
En el evangelio de hoy Jesús aparece curando a dos ciegos. Ellos han clamado desde su más profunda necesidad, han hecho sentir su lamento más hondo: “ten piedad de nosotros, hijo de David”.
Los ciegos, sienten cercano al que les puede traer lo que más anhelen: ver, poder descubrir el camino que se les abre delante de ellos y ser protagonistas de la historia. porque ser ciego en el tiempo de Jesús era estar al margen. Al igual que los leprosos o los paralíticos, no participaban en nada de la vida de la sociedad, es más, eran considerados impuros o sea gente que no estaba siendo bendecida por Dios.