Somos necios e insensatos cuando no nos convertimos a Dios de corazón, cuando nos preocupamos más por las cosas terrenas descuidando el Reino de Dios. Somos cobardes cuando siendo cristianos, tenemos miedo, aún sabiendo que Jesús está con nosotros.
Somos necios e insensatos cuando no nos convertimos a Dios de corazón, cuando nos preocupamos más por las cosas terrenas descuidando el Reino de Dios. Somos cobardes cuando siendo cristianos, tenemos miedo, aún sabiendo que Jesús está con nosotros.