Mentir y ocultar forman parte de un estilo de vida que se considera aceptable como la manera de proteger su intimidad, pero la realidad es mucho más profunda, ya que quien, necesita vibrar en estas bajas frecuencias, es porque en el fondo de sí hay un temor a algo que puede ser hasta saber que no sería respetado lo hecho o que pueda perderlo o cualquier otra razón, siempre ligada al miedo o mala conciencia. También está el gusto por mentir como juego del engaño y así manipular al otro llevándole a la confusión y la ignorancia, como pasa de forma diaria en las redes sociales, noticieros televisivos u otras fuentes de información. Hay que analizarse bien tanto si se vibra en esta tendencia como si no se es capaz de advertir que alguien lo está haciendo con nosotros. Vamos a reflexionar sobre todo esto y porque la VERDAD no es la opción primera en todos estos casos.