Todos tenemos un destino predeterminado excepto por el libre albedrío que podemos ejercer. También asumimos preacuerdos que podemos modificar con nuestro libre albedrío y méritos propios.
Todos tenemos un destino predeterminado excepto por el libre albedrío que podemos ejercer. También asumimos preacuerdos que podemos modificar con nuestro libre albedrío y méritos propios.