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Mi uso de TikTok se reduce a buscar restaurantes o reviews de productos de forma muy puntual. Pero por alguna razón, el algoritmo ha conseguido descifrar lo que realmente me interesa. Así que el otro día, antes de llegar a buscar nada, me apareció un vídeo de una chica haciéndose su skincare (cómo no) mientras resumía en 6 minutos todo lo espiritual que había aprendido estudiando física cuántica. Y obvio, yo no podía no pararme a escuchar.
Y entre capas de sérum y ciencia, dijo una frase que me hizo seguir esos 6 minutos:
“You’re never experiencing the world. You’re experiencing your nervous system.”
Nunca estás experimentando el mundo. Estás experimentando tu sistema nervioso.
Fue como boom. Choque de realidad. Una realidad que yo ya sabía, pero que hay veces que es más fácil olvidarse de ella. Es más cómodo centrarse en quejarnos del mundo y querer cambiarlo, que aceptar que igual el problema está en cómo lo vemos nosotros, no en el mundo en sí.
Porque todo lo que ves y sientes fuera es un reflejo de cómo está tu sistema nervioso por dentro. Si no, lo verías distinto. Y esto es fascinante y frustrante a la vez. Porque dos personas pueden vivir exactamente lo mismo y una puede sentir calma y la otra amenaza. No por lo que pasa, sino por desde dónde lo interpretan.
Y cuando entiendes esto, da hasta vergüenza lo mucho que nos quejamos. Porque el mundo, en esencia, es neutral. Es tu sistema el que colorea la experiencia. La queja no es una respuesta sabia ante el mundo: es un cuerpo desregulado intentando procesar su propio ruido interno y proyectándolo hacia fuera.
Tu sistema nervioso es básicamente el traductor de tu vida. Absorbe lo que ve alrededor y te cuenta la película desde “su estado de ánimo”. Si su estado cambia, tu mundo cambia, porque cambia cómo lo interpretas.
Y aquí es donde abro el melón: y si pasáramos menos tiempo intentando cambiar el mundo, y más tiempo aprendiendo a cambiar el idioma con el que lo leemos? Pero eso pasa primero por un paso duro, que es aceptarnos (aunque sea en el silencio de nuestros pensamientos) que nuesta forma de entender y digerir el mundo es un puro sesgo. Que el mundo no está ni bien ni mal, estamos bien o mal nosotros.
Así que esta semana te comparto una meditación express de 5 minutos para que no tengas la excusa de no tener tiempo para regular tu sistema nervioso. Porque cada vez que lo regulas, el mundo se recoloca.
El mundo es el que es, pero la forma en la que lo experimentas depende de tu clima interno. No puedes controlar lo externo, pero sí la forma en la que lo recibes. Sí puedes elegir el estado y idioma de tu sistema nervioso, y eso cambia tu realidad más que cualquier cambio material-tangible en el mundo.
Regular tu sistema nervioso no es sólo relajarte.Es reescribir el idioma con el que entiendes la vida.
Yo en esta etapa de mi vida elijo que mi idioma sea el idioma “gratitud-felicidad-paz”. Y gracias a eso, lo que siento es que el mundo es la combinación más perfecta de “gratitud-felicidad-paz”.
Un ejercicio
Te propongo, después de la meditación, hacer journaling con estas preguntas:
* Qué cosas tienden a desregular mi sistema nervioso sin que me dé cuenta?
* Qué señales me da mi cuerpo cuando está saturado y suelo ignorar?
* Qué cosas, personas o hábitos me ayudan a volver a un estado regulado y de paz?
* Y si mi sistema nervioso tuviera voz, qué me estaría pidiendo hoy?
Una recomendación
Si quieres una forma fácil y gratis de resetear tu sistema nervioso: sal fuera a hacer grounding. Yo lo hago todos los días.
El grounding es la práctica de conectar tu cuerpo con el campo electromagnético de la Tierra. Es tan fácil y gustoso como poner los pies descalzos en la hierba, la tierra o la arena del mar. Al hacerlo, tu piel entra en contacto directo con la superficie terrestre y se produce un intercambio natural de energía: tu cuerpo absorbe electrones libres y descarga el exceso de iones que genera el estrés, las pantallas y el ritmo acelerado en el que vivimos.
Este intercambio eléctrico tiene efectos reales y medibles: reduce la inflamación, disminuye los niveles de cortisol, mejora el sueño y ayuda al sistema nervioso a volver a su estado natural de equilibrio. Lo digo yo, que cualquier excusa me parece buena para ir descalza por la vida, pero lo dicen también muchos estudios científicos, para que quien sea escéptico pueda verificar los datos.
Muy feliz semana🤎
Chus
By ChusMi uso de TikTok se reduce a buscar restaurantes o reviews de productos de forma muy puntual. Pero por alguna razón, el algoritmo ha conseguido descifrar lo que realmente me interesa. Así que el otro día, antes de llegar a buscar nada, me apareció un vídeo de una chica haciéndose su skincare (cómo no) mientras resumía en 6 minutos todo lo espiritual que había aprendido estudiando física cuántica. Y obvio, yo no podía no pararme a escuchar.
Y entre capas de sérum y ciencia, dijo una frase que me hizo seguir esos 6 minutos:
“You’re never experiencing the world. You’re experiencing your nervous system.”
Nunca estás experimentando el mundo. Estás experimentando tu sistema nervioso.
Fue como boom. Choque de realidad. Una realidad que yo ya sabía, pero que hay veces que es más fácil olvidarse de ella. Es más cómodo centrarse en quejarnos del mundo y querer cambiarlo, que aceptar que igual el problema está en cómo lo vemos nosotros, no en el mundo en sí.
Porque todo lo que ves y sientes fuera es un reflejo de cómo está tu sistema nervioso por dentro. Si no, lo verías distinto. Y esto es fascinante y frustrante a la vez. Porque dos personas pueden vivir exactamente lo mismo y una puede sentir calma y la otra amenaza. No por lo que pasa, sino por desde dónde lo interpretan.
Y cuando entiendes esto, da hasta vergüenza lo mucho que nos quejamos. Porque el mundo, en esencia, es neutral. Es tu sistema el que colorea la experiencia. La queja no es una respuesta sabia ante el mundo: es un cuerpo desregulado intentando procesar su propio ruido interno y proyectándolo hacia fuera.
Tu sistema nervioso es básicamente el traductor de tu vida. Absorbe lo que ve alrededor y te cuenta la película desde “su estado de ánimo”. Si su estado cambia, tu mundo cambia, porque cambia cómo lo interpretas.
Y aquí es donde abro el melón: y si pasáramos menos tiempo intentando cambiar el mundo, y más tiempo aprendiendo a cambiar el idioma con el que lo leemos? Pero eso pasa primero por un paso duro, que es aceptarnos (aunque sea en el silencio de nuestros pensamientos) que nuesta forma de entender y digerir el mundo es un puro sesgo. Que el mundo no está ni bien ni mal, estamos bien o mal nosotros.
Así que esta semana te comparto una meditación express de 5 minutos para que no tengas la excusa de no tener tiempo para regular tu sistema nervioso. Porque cada vez que lo regulas, el mundo se recoloca.
El mundo es el que es, pero la forma en la que lo experimentas depende de tu clima interno. No puedes controlar lo externo, pero sí la forma en la que lo recibes. Sí puedes elegir el estado y idioma de tu sistema nervioso, y eso cambia tu realidad más que cualquier cambio material-tangible en el mundo.
Regular tu sistema nervioso no es sólo relajarte.Es reescribir el idioma con el que entiendes la vida.
Yo en esta etapa de mi vida elijo que mi idioma sea el idioma “gratitud-felicidad-paz”. Y gracias a eso, lo que siento es que el mundo es la combinación más perfecta de “gratitud-felicidad-paz”.
Un ejercicio
Te propongo, después de la meditación, hacer journaling con estas preguntas:
* Qué cosas tienden a desregular mi sistema nervioso sin que me dé cuenta?
* Qué señales me da mi cuerpo cuando está saturado y suelo ignorar?
* Qué cosas, personas o hábitos me ayudan a volver a un estado regulado y de paz?
* Y si mi sistema nervioso tuviera voz, qué me estaría pidiendo hoy?
Una recomendación
Si quieres una forma fácil y gratis de resetear tu sistema nervioso: sal fuera a hacer grounding. Yo lo hago todos los días.
El grounding es la práctica de conectar tu cuerpo con el campo electromagnético de la Tierra. Es tan fácil y gustoso como poner los pies descalzos en la hierba, la tierra o la arena del mar. Al hacerlo, tu piel entra en contacto directo con la superficie terrestre y se produce un intercambio natural de energía: tu cuerpo absorbe electrones libres y descarga el exceso de iones que genera el estrés, las pantallas y el ritmo acelerado en el que vivimos.
Este intercambio eléctrico tiene efectos reales y medibles: reduce la inflamación, disminuye los niveles de cortisol, mejora el sueño y ayuda al sistema nervioso a volver a su estado natural de equilibrio. Lo digo yo, que cualquier excusa me parece buena para ir descalza por la vida, pero lo dicen también muchos estudios científicos, para que quien sea escéptico pueda verificar los datos.
Muy feliz semana🤎
Chus