Antes de llegar a la escena decisiva del capítulo 20, el libro de Apocalipsis nos ha llevado por un recorrido intenso, profundo y a veces desconcertante. Juan, exiliado en la isla de Patmos, recibe una visión del Cristo resucitado, y a partir de ese encuentro inaugural la realidad se abre como un telón. Lo que estaba oculto detrás de la historia humana comienza a revelarse.