Las relaciones personales siempre son un problema y las que desarrollamos en el trabajo son aún peores, incluso más que las familiares, El trabajo, el segundo hogar, el cubil Godínez, la chamba, el jale… ese sagrado lugar de relaciones en el que por ley debemos vivir 48 horas a la semana, y hogar de aquel sincero sentimiento tan profundo y hermoso como lo es: el desprecio.