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¿Cuántas veces has recitado el Padrenuestro sin ser del todo consciente de lo que estabas diciendo? Esta predicación parte del Sermón del Monte —Mateo 6:9-13— para redescubrir juntos una de las oraciones más conocidas del mundo cristiano y revelar la profundidad que esconde cada una de sus palabras.
La enseñanza se articula en tres grandes bloques. Primero, a quién nos dirigimos: entender a Dios como Padre, tanto en sentido legal —somos hijos por adopción y por fe, no por derecho— como en sentido relacional, acercándonos a Él con reverencia, confianza y la conciencia de que somos parte de una familia amplia, no el hijo favorito ni el único.
Después vienen las peticiones centradas en Dios: que su nombre sea santificado —reconocido y proclamado como merece—, que venga su reino —su gobierno y autoridad sobre cada rincón de nuestra vida—, y que se haga su voluntad, no de manera resignada ni condicionada, sino con alegría genuina. Todo este bloque se resume en una sola palabra que va a contracorriente de la cultura del éxito personal: rendición.
A continuación, las peticiones centradas en nosotros: el pan de cada día como reconocimiento de que Dios es nuestro proveedor; el perdón de las deudas, acercándonos al Padre con la cabeza alta porque miramos a Cristo, no a nuestros méritos; y la protección frente a la tentación y el mal —incluido el mal que viene de nosotros mismos. Este bloque se cierra con otra palabra incómoda para nuestra época: dependencia.
La predicación termina con la doxología de confianza —tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos— y con dos aplicaciones prácticas: una invitación a reflexionar sobre la calidad de nuestra vida de oración, más allá del volumen; y una propuesta evangelística concreta para conectar con vecinos, compañeros o familiares católicos a través de esta oración compartida.
Ismael Rodelgo - 15 de Marzo de 2026.
Comunidad Cristiana Ekklesia Madrid.
By Comunidad Cristiana Ekklesia Madrid¿Cuántas veces has recitado el Padrenuestro sin ser del todo consciente de lo que estabas diciendo? Esta predicación parte del Sermón del Monte —Mateo 6:9-13— para redescubrir juntos una de las oraciones más conocidas del mundo cristiano y revelar la profundidad que esconde cada una de sus palabras.
La enseñanza se articula en tres grandes bloques. Primero, a quién nos dirigimos: entender a Dios como Padre, tanto en sentido legal —somos hijos por adopción y por fe, no por derecho— como en sentido relacional, acercándonos a Él con reverencia, confianza y la conciencia de que somos parte de una familia amplia, no el hijo favorito ni el único.
Después vienen las peticiones centradas en Dios: que su nombre sea santificado —reconocido y proclamado como merece—, que venga su reino —su gobierno y autoridad sobre cada rincón de nuestra vida—, y que se haga su voluntad, no de manera resignada ni condicionada, sino con alegría genuina. Todo este bloque se resume en una sola palabra que va a contracorriente de la cultura del éxito personal: rendición.
A continuación, las peticiones centradas en nosotros: el pan de cada día como reconocimiento de que Dios es nuestro proveedor; el perdón de las deudas, acercándonos al Padre con la cabeza alta porque miramos a Cristo, no a nuestros méritos; y la protección frente a la tentación y el mal —incluido el mal que viene de nosotros mismos. Este bloque se cierra con otra palabra incómoda para nuestra época: dependencia.
La predicación termina con la doxología de confianza —tuyo es el reino, el poder y la gloria por todos los siglos— y con dos aplicaciones prácticas: una invitación a reflexionar sobre la calidad de nuestra vida de oración, más allá del volumen; y una propuesta evangelística concreta para conectar con vecinos, compañeros o familiares católicos a través de esta oración compartida.
Ismael Rodelgo - 15 de Marzo de 2026.
Comunidad Cristiana Ekklesia Madrid.