Los Diconos, deben conocer bien la Palabra de Dios, ser maridos de una sola mujer y ejercer siempre autoridad: en sus hijos y en su casa. Las Diaconisas deben ser honestas, veraces, sobrias, prudentes en el hablar y siempre fieles. El ejercicio del Diaconado constituye un gran privilegio: significa alcanzar un grado muy honroso, ganando confianza y respeto en la fe en Jesucristo.