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Siempre vale la pena restaurar las relaciones.
Porque si de lo que se trata la vida es aprender a cómo amar, Dios quiere que valoremos las relaciones y que hagamos el esfuerzo de mantenerlas en vez de descartarlas cuando haya un rompimiento, una herida o un conflicto. De hecho, la Biblia nos dice que Dios nos ha dado el ministerio de restaurar relaciones. 1 Por esta razón, gran parte del Nuevo Testamento es dedicado a enseñarnos a cómo llevarnos bien con otros. Pablo escribió, "Si han sacado algo del todo de seguir a Cristo, si su amor ha hecho alguna diferencia en sus vidas, si estar en una comunidad del Espíritu significa algo para ustedes... Pónganse de acuerdo entre ustedes, ámense, sean amigos desde lo más profundo." 2 Pablo enseñó que nuestra habilidad de llevarnos bien con otros es una marca de la madurez espiritual.
Ya que Cristo quiere que su familia sea conocida por el amor que nos tenemos, 4 la comunión rota es un testimonio deshonroso a los no creyentes. Por eso es que Pablo sentía mucha vergüenza que los miembros de la iglesia en Corinto se estaban dividiendo en facciones pleitistas e incluso se estaban citando a corte. El escribió, "¡Deberían de tener vergüenza! Estoy seguro que tiene que haber al menos una persona sabia en la comunidad de ustedes que pueda resolver una disputa entre cristianos." 5 El estaba asombrado que no había nadie con suficiente madurez para resolver el conflicto pacíficamente. En la misma carta él dijo, "Pondré esto con toda la convicción que puedo: tienen que llevarse bien entre ustedes."
By Jimmer RomoSiempre vale la pena restaurar las relaciones.
Porque si de lo que se trata la vida es aprender a cómo amar, Dios quiere que valoremos las relaciones y que hagamos el esfuerzo de mantenerlas en vez de descartarlas cuando haya un rompimiento, una herida o un conflicto. De hecho, la Biblia nos dice que Dios nos ha dado el ministerio de restaurar relaciones. 1 Por esta razón, gran parte del Nuevo Testamento es dedicado a enseñarnos a cómo llevarnos bien con otros. Pablo escribió, "Si han sacado algo del todo de seguir a Cristo, si su amor ha hecho alguna diferencia en sus vidas, si estar en una comunidad del Espíritu significa algo para ustedes... Pónganse de acuerdo entre ustedes, ámense, sean amigos desde lo más profundo." 2 Pablo enseñó que nuestra habilidad de llevarnos bien con otros es una marca de la madurez espiritual.
Ya que Cristo quiere que su familia sea conocida por el amor que nos tenemos, 4 la comunión rota es un testimonio deshonroso a los no creyentes. Por eso es que Pablo sentía mucha vergüenza que los miembros de la iglesia en Corinto se estaban dividiendo en facciones pleitistas e incluso se estaban citando a corte. El escribió, "¡Deberían de tener vergüenza! Estoy seguro que tiene que haber al menos una persona sabia en la comunidad de ustedes que pueda resolver una disputa entre cristianos." 5 El estaba asombrado que no había nadie con suficiente madurez para resolver el conflicto pacíficamente. En la misma carta él dijo, "Pondré esto con toda la convicción que puedo: tienen que llevarse bien entre ustedes."