Jacob tiene que volver a la tierra de Canaan pero el sabe que la relación con su hermano Esau había quedado rota desde la última vez que se vieron.
Jacob es consciente que sino restaura la relación con su hermano no podrá tener paz en la nueva etapa que Dios tiene para su vida y sus hijos.
Hay bendiciones que no podremos recibir hasta que sanemos las heridas que se quedaron abiertas con familiares o amigos cercanos.