El cuerpo de Cristo en muchos lugares tiene heridas, ha sido atravesado por la maldad de este mundo y por la inconsciencia e incongruencia de sus propios miembros.
Entre más son las heridas se necesita más personas preparadas para ungir.
El cuerpo de Cristo en muchos lugares tiene heridas, ha sido atravesado por la maldad de este mundo y por la inconsciencia e incongruencia de sus propios miembros.
Entre más son las heridas se necesita más personas preparadas para ungir.