Tú eres el portador de la voz de Dios, tienes que dar a conocerlo, y cuando Cristo entre en el corazón de esa persona, sabrás que jamás va a volver a ser la misma.
Tú eres el portador de la voz de Dios, tienes que dar a conocerlo, y cuando Cristo entre en el corazón de esa persona, sabrás que jamás va a volver a ser la misma.