David se enojó tanto contra el hombre rico que le dijo a Natán: ¡Tan cierto como que el SEÑOR vive, que el que hizo eso merece la muerte! Debe pagar cuatro veces el valor de la oveja por haber cometido este acto terrible y no haber tenido piedad.
Entonces Natán le dijo a David: ¡Tú eres ese hombre!