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En este episodio de Retratos Sonoros, Blanca Rébori recuerda al gran poeta y músico Jaime Dávalos.
Nació en la ciudad de Salta el 29 de enero de 1921, hijo del escritor Juan Carlos Dávalos y de Celecia Elena. Jaime Dávalos abandonó las típicas frases populares y pintorescas del folclore para reinventar la música popular.
Dávalos introdujo un nuevo movimiento al proporcionarle imágenes conmovedoras y otros elementos poéticos de calidad a las canciones. En el norte Argentino se dice que "le puso palabras al silencio de su pueblo" como cuenta en su obra "El Nombrador". Esta metáfora tiene origen en el hecho antes mencionado, Dávalos dejó al falso estereotipo de un pueblo en constante carnaval sin preocupaciones y contó las verdaderas vidas, los pesares y las humildes y cotidianas glorias de la gente del pueblo y de los trabajadores. Se puede ver en trabajos como "El Jangadero", "Zamba de los mineros" y "Zamba de un triste". Con la música de grandes compositores, tornó popular y accesible poesía de gran profundidad. Este hecho es lo que ha provocado que la cultura oficial no lo reconozca como el poeta que fue. Como en el caso de Manuel J. Castilla, el hecho de haber emparentado su poesía con la música popular ha servido de prejuicio valorativo sobre su obra.
Jaime Dávalos no sólo fue un exquisito poeta sino también un gran recitador de sus versos. Inauguró un estilo seguido por poetas de la talla de Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. Fue parte de una de las sociedades más fecundas de la música popular argentina junto a Eduardo Falú a la que se sumaría la del Cuchi Leguizamón y Manuel J. Castilla que también dio altas notas para la cultura popular argentina.
By Dardo VergaraEn este episodio de Retratos Sonoros, Blanca Rébori recuerda al gran poeta y músico Jaime Dávalos.
Nació en la ciudad de Salta el 29 de enero de 1921, hijo del escritor Juan Carlos Dávalos y de Celecia Elena. Jaime Dávalos abandonó las típicas frases populares y pintorescas del folclore para reinventar la música popular.
Dávalos introdujo un nuevo movimiento al proporcionarle imágenes conmovedoras y otros elementos poéticos de calidad a las canciones. En el norte Argentino se dice que "le puso palabras al silencio de su pueblo" como cuenta en su obra "El Nombrador". Esta metáfora tiene origen en el hecho antes mencionado, Dávalos dejó al falso estereotipo de un pueblo en constante carnaval sin preocupaciones y contó las verdaderas vidas, los pesares y las humildes y cotidianas glorias de la gente del pueblo y de los trabajadores. Se puede ver en trabajos como "El Jangadero", "Zamba de los mineros" y "Zamba de un triste". Con la música de grandes compositores, tornó popular y accesible poesía de gran profundidad. Este hecho es lo que ha provocado que la cultura oficial no lo reconozca como el poeta que fue. Como en el caso de Manuel J. Castilla, el hecho de haber emparentado su poesía con la música popular ha servido de prejuicio valorativo sobre su obra.
Jaime Dávalos no sólo fue un exquisito poeta sino también un gran recitador de sus versos. Inauguró un estilo seguido por poetas de la talla de Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. Fue parte de una de las sociedades más fecundas de la música popular argentina junto a Eduardo Falú a la que se sumaría la del Cuchi Leguizamón y Manuel J. Castilla que también dio altas notas para la cultura popular argentina.