“La cultura del bienestar, nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de los demás, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bellas, pero no son nada, (…) nos lleva a la indiferencia hacia los demás, es más, lleva a la globalización de la indiferencia”. “¡Nos hemos habituado al sufrimiento del otro, no nos concierne, no nos interesa, no es un asunto nuestro!”