Desde hace años, las personas en ruta hacia Europa y los informes de ONG y otros organismos ya hablaban de estas subastas de esclavos, de las torturas o de los secuestros para pedir rescate a las familias. Sin embargo, esas informaciones no habían tenido el menor eco en la sociedad y casi pasaron desapercibidas a los medios de comunicación, tanto en Europa como en África.