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Anclado en el puerto de Long Beach, el RMS Queen Mary no solo es un legendario transatlántico del siglo XX, sino también uno de los lugares más embrujados del mundo. Tras décadas de servicio como barco de lujo y buque militar durante la Segunda Guerra Mundial, el Queen Mary quedó marcado por tragedias, muertes inexplicables y sucesos que aún hoy parecen no haber abandonado sus pasillos de acero.
Se dice que más de 50 espíritus permanecen atrapados en su interior. Entre los puntos más perturbadores destaca la habitación B340, cerrada durante años por la cantidad de reportes: golpes en la puerta a las 3:00 a.m., luces que se encienden solas, voces susurrando nombres y una sensación constante de ser observado. Muchos huéspedes han huido en plena madrugada incapaces de soportar la presión invisible que envuelve la habitación.
En la sala de máquinas, donde un joven marinero murió aplastado por una puerta estanca, aún se escuchan pasos metálicos, gritos ahogados y golpes que resuenan desde la nada. El aire se vuelve pesado, como si el tiempo se hubiera detenido justo en el instante de su muerte.
La piscina de primera clase es otro foco de actividad sobrenatural. Testigos afirman ver a una niña fantasma vestida de blanco, acompañada por el eco de risas infantiles y el sonido de chapoteos… aunque la piscina esté completamente vacía. Algunos aseguran que la figura observa desde la escalera antes de desaparecer lentamente.
También se reportan apariciones de soldados con uniformes de los años 40, sombras cruzando pasillos, puertas que se cierran solas y cambios bruscos de temperatura. Investigadores paranormales han captado psicofonías, figuras en fotografías y presencias que reaccionan cuando se les habla directamente.
El Queen Mary no duerme. Sus pasillos aún recuerdan la guerra, el lujo, el miedo… y a quienes nunca desembarcaron. Quienes pasan una noche a bordo coinciden en algo: no todos los pasajeros se fueron, y algunos… aún caminan entre la oscuridad del acero oxidado
By BabayagaAnclado en el puerto de Long Beach, el RMS Queen Mary no solo es un legendario transatlántico del siglo XX, sino también uno de los lugares más embrujados del mundo. Tras décadas de servicio como barco de lujo y buque militar durante la Segunda Guerra Mundial, el Queen Mary quedó marcado por tragedias, muertes inexplicables y sucesos que aún hoy parecen no haber abandonado sus pasillos de acero.
Se dice que más de 50 espíritus permanecen atrapados en su interior. Entre los puntos más perturbadores destaca la habitación B340, cerrada durante años por la cantidad de reportes: golpes en la puerta a las 3:00 a.m., luces que se encienden solas, voces susurrando nombres y una sensación constante de ser observado. Muchos huéspedes han huido en plena madrugada incapaces de soportar la presión invisible que envuelve la habitación.
En la sala de máquinas, donde un joven marinero murió aplastado por una puerta estanca, aún se escuchan pasos metálicos, gritos ahogados y golpes que resuenan desde la nada. El aire se vuelve pesado, como si el tiempo se hubiera detenido justo en el instante de su muerte.
La piscina de primera clase es otro foco de actividad sobrenatural. Testigos afirman ver a una niña fantasma vestida de blanco, acompañada por el eco de risas infantiles y el sonido de chapoteos… aunque la piscina esté completamente vacía. Algunos aseguran que la figura observa desde la escalera antes de desaparecer lentamente.
También se reportan apariciones de soldados con uniformes de los años 40, sombras cruzando pasillos, puertas que se cierran solas y cambios bruscos de temperatura. Investigadores paranormales han captado psicofonías, figuras en fotografías y presencias que reaccionan cuando se les habla directamente.
El Queen Mary no duerme. Sus pasillos aún recuerdan la guerra, el lujo, el miedo… y a quienes nunca desembarcaron. Quienes pasan una noche a bordo coinciden en algo: no todos los pasajeros se fueron, y algunos… aún caminan entre la oscuridad del acero oxidado