1965. Ciudad de México. Nace un grupo con una consigna: el ruido y el Desmadre. El rock mexicano, que ya comienza a exponerse en todos lados, resulta demasiado inocuo. Entre versiones de hits internacionales (algunas memorables, algunas otras muy desangeladas) y originales políticamente correctos, surgieron Los Tepetatles. Un grupo ante cuyo grito, y así lo decían ellos, los Beatles parecerían monjas encerradas que en silencio rezan. “Quien no se ensordezca, es que sordo está.”