A veces seguimos los pasos de nuestros padres sin darnos cuenta. Otras, los reinterpretamos hasta crear un camino completamente distinto. En esas bifurcaciones, entre la herencia y la intuición, entre lo aprendido y lo que todavía no existe, suelen nacer las visiones que transforman lugares, oficios y hasta ciudades.
Algo así le ocurrió a Rodrigo Puente, cuya visión ha sido fundamental en la transformación urbanística de Cartagena.