Las mujeres se que se prostituyen, son fuente de ingresos para las redes de explotación sexual y para la prensa que, a la hora de escribir sus editoriales y recoger información sobre este tema, nunca deja de proclamar altos criterios éticos pero sin embargo, hacen acopio de ingresos al seguir publicando anuncios de prostitución, camuflados bajo eufemismos de encuentros, contactos y relax.
La trata de mujeres constituye un verdadero drama. Clama al cielo. La mitad son auténticas esclavas, traídas desde fuera con engaños, secuestradas, sin documentación y obligadas, además, a pagar una supuesta deuda contraída por el pasaje a España. Otras acabaron así por culpa del paro o por la necesidad de enviar dinero a la familia.