Los años 90 vieron como la URSS se deshacía en 15 repúblicas independientes, dejando el testigo de su Historia y su fútbol a Rusia. Una selección que se convirtió en crisol de nacionalidades gracias a sus nueve jugadores extranjeros.
Los años 90 vieron como la URSS se deshacía en 15 repúblicas independientes, dejando el testigo de su Historia y su fútbol a Rusia. Una selección que se convirtió en crisol de nacionalidades gracias a sus nueve jugadores extranjeros.