Todos pueden tener sueños. Sueños tan grandes como los edificios que son derrumbados en la ciudad costera de Atlantic City, que trata de lavarse de su historia de crimen legalizando los casinos, algo tan incongruente como las intenciones Lou o el ex esposo de Sally que buscan salir de su estado de mediocridad con algún nuevo truco ilegal. Como es de esperarse, terminan involucrando a Sally en sus conflictos. Atlantic City muestra la mediocridad y decadencia del sueño americano de una forma que solo un francés podría lograr. Susan Sarandon y Burt Lancaster y el resto del reparto brillan por sus interpretaciones, Malle nos deja ver a la desgastada Atlantic City mientras sigue los paseos de los personajes, moviendo la cámara sólo lo suficiente. Fue un gusto revisitar esta película.