La vida en la ciudad, la competencia, el smog, la peleas constantes, el tráfico, a veces dan ganas de irse a la paz del campo ¿verdad? vivir de lo que da la buena tierra, amar a tu prójimo, descansar, porque allá todo es más noble y puro...¿verdad?
Digamos que todo tiene un precio, póngase su corona de flores y acompáñenos en esta excursión al lado obscuro del Edén.