Resurrección del Señor es tan espléndida y tan fecunda que Él
quiere que tomemos buena nota de su Amor por nosotros. Hoy 26 de
abril, es penúltimo día de la Octava de Pascua.
El pueblo fiel, sigue contemplando el Sepulcro vacío, signo de la
Victoria definitiva. También se llama “Sábado de la confirmación
de la Fe en la Resurrección”. Se trata de la prueba rotunda para
estimular a creer en Cristo que vive. Ahora les toca el turno de
aceptarlo a los Once que habían comido y bebido con Él El
Evangelio muestra a Cristo Resucitado que se aparece a María
Magdalena. Ella se siente urgida pro el Maestro a comunicarlo a los
demás. Se lo cuenta a los discípulos y no le creen. Se piensan que
es un hecho de exceso de imaginación. Lo mismo pasa con las mujeres
que van al Sepulcro. Van a anunciárselo y de nuevo no dan crédito a
sus palabras. Por
otro lado, se aparece a otros discípulos que se lo cuentan y tampoco
se lo creen. Son los dos discípulos camino de Emaús, que se
proclamó el pasado miércoles. Por fin se aparece el propio Señor
para demostrarles que no es una fantasía. Por eso les echa en cara
su incredulidad y les anima a creer haciéndoles testigos de todo
esto. Para eso les
recuerda que ya estaba profetizado de que Él habría de padecer y
morir para resucitar. Es la explicación de las Sagradas Escrituras
para recordarlos lo que les dijo antes de ser entregado y a lo que
ellos no dieron nunca importancia. Nunca asumieron hasta ese momento
que era la Clave de su Ministerio y su Misión Redentora.