Hoy nos encontramos con la palabra de Dios que nos dice como la Iglesia vivía en paz, crecía, permanecía en el temor del Señor, crecía en número y gracia asistida por el Espíritu Santo. San Pedro hoy cura al paralítico Eneas y revive a Tabitá comprobando así la fuerza de Dios en la Iglesia