
Sign up to save your podcasts
Or


—Yo no la retengo, Quique. Esa es la pura verdad. La quiero o estoy enamorado de ella, pero es ella quien debe elegir entre los dos.
—Y te ha elegido a ti.
—Sin duda.
—Oye…, ¿y tú novia madrileña?
Alfredo se volvió con fiereza.
—Quique…, el que te guste Vicky no te empujará a cometer una marranada.
—Verá, no lo he pensado aún, pero… el marrano eres tú. Vicky se merece más sinceridad. Una cosa es que tengas amistad con una chica y salgas con ella de vez en cuando, y otra muydistinta que teniendo novia, no seas sincero y salgas con otra chica en plan casi formal.
Alfredo se alzó de hombros.
No se consideraba malo, desde luego.
By Vanelix—Yo no la retengo, Quique. Esa es la pura verdad. La quiero o estoy enamorado de ella, pero es ella quien debe elegir entre los dos.
—Y te ha elegido a ti.
—Sin duda.
—Oye…, ¿y tú novia madrileña?
Alfredo se volvió con fiereza.
—Quique…, el que te guste Vicky no te empujará a cometer una marranada.
—Verá, no lo he pensado aún, pero… el marrano eres tú. Vicky se merece más sinceridad. Una cosa es que tengas amistad con una chica y salgas con ella de vez en cuando, y otra muydistinta que teniendo novia, no seas sincero y salgas con otra chica en plan casi formal.
Alfredo se alzó de hombros.
No se consideraba malo, desde luego.