A Job le preocupaba que sus hijos maldijeran a Dios incluso en los buenos tiempos. Lo que preocupaba a Job, Satanás explotó. Satanás acusó al ser humano de no amar a Dios, sino a sus dones. Job envió a Satanás a retirarse, pero es solo Jesús quien aplasta a Satanás para siempre.