La arrogancia y prepotencia de los malvados no escapa al castigo del Señor. Él, se acuerda del pobre de espíritu y humilde de corazón. Dios, es un Dios de Justicia.
La arrogancia y prepotencia de los malvados no escapa al castigo del Señor. Él, se acuerda del pobre de espíritu y humilde de corazón. Dios, es un Dios de Justicia.