"Oíd esto, pueblos todos;
Escuchad, habitantes todos del mundo,
Así los plebeyos como los nobles,
El rico y el pobre juntamente. Mi boca hablará sabiduría,
Y el pensamiento de mi corazón inteligencia. Inclinaré al proverbio mi oído;
Declararé con el arpa mi enigma.¿Por qué he de temer en los días de adversidad,
Cuando la iniquidad de mis opresores me rodeare?"