Sencillez que Dios quiere para sus discípulos es la que tuvo Él y
la que llevaron en sus vidas, Santos como el de este día. Y es que
hoy celebramos a San Anastasio. Su nacimiento se sitúa en Persia y
vive en el siglo VII. Procedente de familia no cristiana, su nombre
originario fue Magundat. Desde pequeño recibió una educación según
el pueblo al que pertenecía.
También asumió la disciplina y todas
las costumbres de sus paisanos. Pero hay un hecho que le llevará
hasta Dios. Se trata de que continuamente había guerras entre Persia
y el ejército bizantino. Estos último eras cristianos y, sin
saberlo cómo, Anastasio conoció a algunos de estos servidores del
Evangelio.
Pero esto no quedó así ni pasó desapercibido en su
corazón. De su indiferencia pasó a sus curiosidad, conocimiento y
luego abrazo del cristianismo. El hecho de que los cristianos
hubiesen usurpado la Cruz de Cristo le impresionó de tal manera que
poco a poco fue descubriendo la Verdad que es el Señor.
Un día pide
ser bautizado y termina en un convento como ermitaño. Para mejor
prepararse decide adentrarse en esa vida muy eremítica. Pero toma
una opción que le llevará a la persecución y la muerte, que es
volver a su tierra natal. Descubierto por ser cristiano, es
arrestado.
San Anastasio muere mártir, hacia el año 620. Los
cristianos tuvieron gran devoción por él desde el principio. Una
vez martirizado siguieron difundiendo su culto. Lo que hicieron
también fue repartir sus reliquias por diversos lugares para
fomentar ese culto al mártir San Anastasio.