adentramos en la vida de un Santo que no pudo imaginarse hasta dónde
iba alegar la Providencia con él para perfeccionarse en su camino de
Santidad. Se trata de San Antolín. Su nacimiento y su vida se sitúan
entre los siglos III y IV. Procedente de Francia, nace en la zona de
Occitania, concretamente en Pamiers.
El hogar tiene la impronta de la
nobleza, porque su padre era seguramente un funcionario romano. Él,
en su juventud, oye hablar de Dios y se acerca a la Fe. Todo está
relacionado con las comunidades cristianas del sur de Francia a las
que conoce. Su compromiso fue extender el Evangelio. Dos escenarios
tendrían: Toulouse y Pamiers, su propia cuna de nacimiento.
Se cree
que fue el primer obispo de esta ciudad. Por entonces Diocleciano
sigue con la persecución contra los cristianos. Las redadas siguen
sucediéndose. Un día es capturado entre los creyentes. Es el
momento de invitarle por una falsa compasión a abandonar la Fe. El
Santo se niega. La consecuencia es su condena a muerte.
Termina
decapitado. Después, el rey Recesvinto aquejado de enfermedad
incurable recibe de Dios el encargo de trasladar las reliquias a
Palencia. De aquí surge la cripta con el Santo que forma parte de la
Catedral. Y aquí sucede uno de los milagros más conocidos. Fue el
rey Don Sancho quien encontró las reliquias.
Durante una cacería
persiguió a un jabalí hasta una cueva. Allí le encontró y cuando
le iba a disparar una flecha se le paralizó la mano, entendiendo que
pisaba lugar sagrado. Por ello prometió edificar un templo allí si
se curaba, petición que se cumplió. San Antolín es Patrono de