VI Domingo de Pascua, continuamos con los Misterios Pascuales que se
encuentran en la segunda mitad dentro de los cincuenta días. El
Señor continúa hablándoles a los Once sobre el sentido del Amor a
Dios y al prójimo.
La mejor forma de dejar su Huella Imborrables con
el mandamiento del Amor como el distintivo de la Fe, así como la
Paz de Dios que nada tiene que ver con el mundo. Y en esta jornada, celebramos a San Beda el Venerable. Nacido en Newcastle
(Inglaterra) el 672, su origen es humilde de familia obrera.
Contemplativo de corazón se forja en la espiritualidad benedictina
de dos Monasterios como son Wearmouth y Jarrow. Recibió la
Ordenación Sacerdotal con 22 años. Didáctico y estudioso es un
pensador influyente en la cultura de Europa. Él condensa su forma de
vida en tres verbos: aprender, enseñar y escribir.
Pasa por las
aulas de formación en Inglaterra. En su periodo de docencia tiene
como uno de los aprendices al gran Alcuino de York. Escribió
sobre Filosofía, cronología, aritmética, gramática, astronomía,
música. Es
experto en Sagrada Escritura.
Sobre todo reflexiona sobre el Pasaje
de los Magos de Oriente dando nombre a estos personajes. Se apoya en
la Tradición del Antiguo Testamento que representa a los Reyes de
Saba y de Arabia que vienen trayendo regalos.
En los frescos de los
templos, en los Primitivos tiempos hay un azulejo que da nombre a los
Magos. En esto se basa el Santo. San Beda el Venerable muere en el
año 735. Hoy es también la Pascua del Enfermo con el lema “·En
Esperanza fuimos salvados”.