acercamos hasta un Santo muy popular en el calendario de febrero y de
todo el año. Hoy recordamos a San Blas. Fue muy grande su
popularidad a lo largo de los siglos, como su Santidad de vida.
Oriundo de Sebaste, en Armenia, su trayectoria transcurre en el año
III. Hombre dedicado a la medicina, trató sobre todo males
relacionados con la garganta.
Pero esto no era lo único que
realizaba, puesto que el gran espíritu de fervor y de caridad, le
impulsaba a ayudar a cambiar de vida a quienes vivían inmersos en el
pecado. De esta forma aprovechaba su apostolado para ayudar a las
personas en el plano espiritual y también en el aspecto material y
humano.
Designado obispo por aclamación del pueblo cristiano de
entonces, oró y confortó a muchos, refugiándose en las montañas,
hasta que él mismo fue descubierto por los perseguidores. Su don de
hacer milagros molesta a las autoridades, pero les da un argumento
para acusarlo.
Al hacerle pasar por muchos suplicios cruentos antes
de matarle, algunas mujeres recogen piadosamente restos de la sangre
que ha derramado, motivo por el que son detenidas y decapitadas junto
con Blas el año 316.
Es abogado de las enfermedades de la garganta.
Cuentan precisamente que un niño pequeño se ahogaba por culpa de
una espina de pescado y él, compadecido por las súplicas de la madre orando sobre él, y tocándole la