medida que nos acercamos a los Días Santos del Misterio Pascual
seguimos viendo a aquellos que han vivido su vida en clave de Cruz.
Hoy celebramos a uno de ellos: Se trata de San Demetrio, uno de los
mártires en los momentos más duros de la persecución. Nacido en
Solún (Grecia) su vida transcurre entre los siglos III y IV.
Sus
padres, que eran cristianos ocultos evitando ser descubiertos, le
bautizaron y le educaron en la Fe a su hijo. El clima es contrario a
Dios. Cuando muere el padre que era procónsul, el Emperador le dio
este mismo cargo y le pidió que exterminara a los cristianos. Se
presentaba la prueba.
Lejos de cumplir esto, lo que hizo fue eliminar
las costumbres paganas y convertir a los no cristianos a Dios.
Enteradas las autoridades, se informaron de la realidad de este
hombre. Una vez descubierto su pensamiento le llevaron a la cárcel
con idea de ponerle ante los gladiadores o las fieras.
Un día
aparece San Néstor, un joven cristiano que era fuerte y tuvo la
posibilidad de luchar contra algunos gladiadores muy fuertes. Para
esto obtuvo el beneplácito de Demetrio. Por eso las autoridades se
enteraron de que seguía bendiciendo a muchos cristianos en la
prisión. Así decretan que San Demetrio muera mártir en el circo.
Después decidieron arrojar su cuerpo como alimento a las bestias,
pero unos pobladores lo impidieron. Su culto se extendió rápidamente
en la época de Constantino. En esta época levantaron un templo en
su honor. Pasado un siglo hallaron sus reliquias. En su historia se
cuenta que se preocupó de los presos que habían sido capturados por
sus contrarios y les dio la debida libertad.