perfil del Santo de hoy le presenta fuerte de corazón y capaz de
seguir la Gracia del Cielo sacando adelante las tareas que le
encomiendan. Porque hoy hacemos memoria de San Jerónimo, Presbítero
y Doctor de la Iglesia.
Nace en torno al año 340 en Dalmacia que
corresponde a las fronteras actuales fronteras de Croacia y
Eslovenia. Sus padres eran profundamente cristianos y querían lo
mejor para el hijo que en aquel momento no lo era. Una vez en la
Ciudad Eterna profundizó en el estudio con la literatura clásica,
la Retórica, el Griego y el Latín. Esto le hizo ser un gran
talento.
Sin embargo él no era feliz. Lo que buscaba era llenar su
interior muchas veces vacío. Es cuando se convierte a la Fe y se
hace bautizar. La oración y el estudio marcan su vida. Retirado a
una vida de ermitaño en Siria, se adentra más en la contemplación
y la reflexión de la Sagrada Escritura. Aquí surge el trato con
Papa San Dámaso.
Este había escrito los epitafios en la tumbas
halladas de los mártires. Entonces descubre en Jerónimo un hombre
que quiere comprender mejor la Palabra de Dios. Por eso le nombre su
secretario y le anima traducir las Sagradas Escrituras del hebreo al
latín.
Es su obra más popular denominada la Vulgata. Su anterior
vida monacal, le impulsa a colaborar en la difusión del monacato en
Occidente. Una cosa le quedaba por entonces pendiente: terminar la
traducción de la Sagrada Escritura al latín. Para ello, se retira a
Belén, donde empezará una vida de austeridad y penitencia. Durante
este periodo dejará grandes escritos de gran reflexión en torno a
la Palabra de Dios, además de otros de gran profundidad científica
y teológica. Los últimos años de su vida se va de nuevo a Belén
donde culmina su obra. San Jerónimo muere en el año 420.