siglo XX ha sido fructífero en carismas y espiritualidades desde la
efusión del Espíritu. Uno de esos frutos para la santificación lo
vivimos con el Santo del día. Y es que hoy celebramos a San
Josemaría Escrivá de Balaguer. Nació en Barbastro (Huesca) en 1902
en un hogar muy religioso. La transmisión de la Fe se hizo factible
en él y sus hermanos.
Las dificultades en el trabajo familiar le
llevan a afianzarse más en el Señor. Surgen otras dificultades como
la pérdida de algunos hermanos y la ruina del negocio familiar. Un
día sintiendo la vocación sacerdotal ingresa en el Seminario de
Calahorra y durante el traslado de su familia a Zaragoza completa
allí los estudios eclesiásticos.
Es un tiempo de oración largas
horas ante el Santísimo y a los Pies de la Virgen del Pilar para
descubrir lo que la providencia le va marcando. En 1925 se ordena
sacerdote y algún año después marcha a Madrid para doctorarse en
Derecho Canónico.
A lo largo de este periodo descubre que Dios le
pide fundar un nuevo camino de santificación, que se denominará
Opus Dei. Su carisma se basa en la santificación en el trabajo
cotidiano, mostrando que cualquier oficio o profesión son una manera
de llegar a la santidad de los hijos de Dios. En 1946 fija su
residencia en Roma, siguiendo de cerca el Concilio Vaticano II.
Desde
allí viaja a diversos países de Europa y América del Sur
-Argentina, por ejemplo-, para apoyar el surgimiento de la Obra. San
Josemaría Escrivá muere en el año 1975 en la Ciudad Eterna.
El Opus Dei se encuentra actualmente extendido por buena parte del
mundo. San Juan Pablo II le canonizó en el año 2002.