acercamos a un hombre que de brillantez humana pasó a brillantez
sobrenatural. Porque hoy celebramos a San Juan de Capistrano. Oriundo
de Capistrano (Italia), nace en el año 1386. Pronto será un gran
estudiante, llegando a ser juez. Fue una etapa dorada. Y sólo le
faltaba ser Gobernador de Perugia, puesto que logró gracias a su
facilidad y habilidad.
Pero cuando su ciudad se enfrenta a otro
pueblo es detenido por bando enemigo. Una vez en la cárcel,
reflexiona sobre las cosas sobrenaturales. Se da cuenta que su
profesión hasta ahora no era mala pero que bien podría seguir a San
Pablo cuando dice que todo lo estima pérdida en comparación con
Cristo.
Así cambia de vida al salir de la prisión, ingresando en
los franciscanos. Es el camino que siente que Dios le traza. Su ayuno,
humildad y predicación le hacen un genuino hijo de San Francisco de
Asís. Tras su Ordenación Sacerdotal, recorre toda Europa,
predicando el Evangelio, con la ayuda de su maestro, también hombre
de Dios, San Bernardino de Siena.
Italia, Alemania, Austria, Hungría
o Polonia son los lugares recorridos por ambos Santos. Ante momentos
de dificultad y peligro para la Fe, alentó con su predicación a
muchos cristianos a punto de sucumbir, haciendo frente a las herejías
de su tiempo.
San Juan de Capistrano muere víctima de la peste en el
año 1456 en Ilok (Austria). Ese mismo año los turcos atacaron en
Belgrado a los cristianos y Juan, a pesar de encontrarse muy
debilitados animó a orar a todos, consiguiendo la victoria que
habían pedido. Es Patrono de los capellanes militares y de los