Adviento muestra sobre todo la Liberación de Dios con su Nacimiento,
que alcanzará su plenitud cuando llegue la Pascua. Hoy celebramos a
un hombre escogido por Dios para devolver la libertad a los cautivos:
San Juan de Mata. Nace en Francia en los límites con tierras
españolas en 1160.
Hombre de estudios alcanzó el Doctorado. Pero
también tenía una gran vida interior. Oraba muchos ratos y ayudaba
a los necesitados. Esto le hace adentrarse en la vida consagrada por
lo que se ordena sacerdote. Un día, concretamente en su Primera Misa
tiene una visión.
En ella Dios le hace ver a un grupo numeroso de
cristianos apresados en África y de los que nadie se acuerda. Otros
datos aportan que en otra visión volvió a ver dos personas: un
cristiano y un africano, apresados ambos.
Queriendo descubrir el
sentido de las dos visiones, consulta a su amigo también Santo Félix
de Valois. Descubriendo lo que la Providencia les pide, fundan los
Trinitarios dedicados a rescatar cautivos. Para lograrlo, consagró
el carisma a la Santísima Trinidad.
De ahí el nombre de la Orden.
Tras obtener la autorización del Papa y el beneplácito del rey
francés ponen en práctica su carisma en tierras africanas con
grandes dificultades. San Juan de Mata pasa sus últimos años
predicando en Roma donde morirá el año 1213.