acercamos hasta el perfil de un hombre que pastoreó al Pueblo de
Dios con su oración, sapiencia y caridad. Porque hoy recordamos a
San Juan de la Ribera. Nace en Sevilla en 1532 y es hijo de Don Pedro
Afán Enríquez, duque de Alcalá.
Su madre, Doña Teresa de los
Pinelos, morirá muy pronto, dejando al hijo un ambiente familiar
rodeado del mayor espíritu de caridad y atención a los pobres.
Estudia en la prestigiosa Universidad de Salamanca. El Papa Pío IV
le nombró Obispo de Badajoz, cuando aún no había cumplido los
treinta años.
Entre sus tareas, destaca el envío de varios
predicadores con San Juan de Ávila, siguiendo el espíritu
tridentino para poner de relieve la revitalización de la Iglesia.
También impulsa la catequesis de los moriscos, aunque no logra
demasiados frutos por lo que el monarca termina expulsándolos.
Posteriormente es destinado a Valencia donde ahonda en esa misma
tónica. Felipe III le nombra Virrey de Valencia y él funda el
Seminario Corpus Christi. La idea era la formación del Clero, unido
al culto a Cristo Eucaristía en Espíritu y Verdad.
En su faceta
oficial la aceptó porque se la pedía el monarca, pero él no quería asumirla y lo hizo mucho tiempo después. Durante este tiempo, la
Ciudad del Turia disfrutó de un remanso de paz y una gran
administración de cara al apartado civil y social. San Juan de
Ribera muere el año 1611.