estela de Santo Domingo de Guzmán ha dejado seguidores para vivir el
Evangelio desde su carisma en nuestras tierras. Hoy celebramos a San
Juan Macías. Natural de Ribera del Fresno en Badajoz nace en el año
1585. Huérfano de padre y madre desde pequeño un tío suyo se hace
cargo de su educación.
Verá la dureza del trabajo en el campo y la
precariedad económica en el hogar. Pero también se verá
reconfortado por la Fe en la que es instruido. Mientras pastoreaba el
ganado se encargaba de formarse y, sobre todo, de orar para mantener
un trato muy fluido con el Padre del Cielo.
Decía que aprendía más
en la escuela de la soledad en ese trato íntimo con Dios que con los
pocos libros que había leído. Un día siente la llamada interior y
sigue el camino de la consagración desde la Orden de Predicadores.
Por entonces era preciso seguir con la evangelización del Nuevo
Mundo. Y allí iría él.
Concretamente al Convento Dominico de Santa
María Magdalena en Perú. Todos admiran su oración y su entrega. Su
trayectoria fue muy parecida a San Martín de Porres. No buscó
ningún lujo ni reconocimiento.
Simplemente portero del Convento y
con eso se sentía querido por el Señor. Todos decían que no era un
hombre de gran elocuencia, pero para elocuencia la que tenía con su
caridad y dulzura. Ese era el mejor sello de su pertenencia a la
Orden de Predicadores. San Juan Macías muere en Lima en el año