Príncipe de los Angeles. Príncipe de la milicia celestial como rezamos todos los días en la acción de gracias: "Se trabó una gran batalla en el Cielo. Miguel y sus Angeles luchaban contra el dragón, y el dragón peleaba ayudado por los suyos. Y éstos no prevalecieron, ni hubo ya lugar para ellos en el Cielo" (Oficio divino). Fidelidad a Dios. Decir siempre serviam!, sin ningún tipo de duda. Buscar la gloria de Dios: "Para Dios toda la gloria. -Es una confesión categórica de nuestra nada. El, Jesús, lo es todo. Nosotros sin El nada valemos: nada" (Camino, 780). "No vivimos para la tierra, ni para nuestra honra, sino para la honra de Dios, para la gloria de Dios, para el servicio de Dios. ¡Esto es lo que nos mueve!" (San Josemaría). Invocar a San Miguel para que nos ayude en nuestra pelea contra el demonio.