Muchos Santos se han caracterizado por un amor especial al Señor Sacramentado. Hoy celebramos a San Pascual Bailón.
Torrehermosa, cerca de Calatayud, vería nacer a este Santo al que se
le impuso este nombre el día de su bautizo por venir al mundo en
Pentecostés.
La escasa fortuna que hay en el hogar hace que se
dedique al pastoreo del ganado aprovechando, mientras tanto, para
aprender a leer y escribir. Pero esta situación no le aparta de su
Amor a la Eucaristía, sintiendo ese fervor cuando sonaban las
campanas que llamaban a Misa.
Pronto ingresará en los Frailes
Menores de Albatera, prestando sus servicios en Elche, Valencia,
Játiva, Almansa y Jerez, entre otros lugares. Sus ocupaciones de
Lego Franciscano, le impedían poder participar en la Eucaristía
cuando lo hacían sus hermanos.
Sin embargo, cuando ellos dormían,
se pasaba largas horas ante el Señor Sacramentado, en una gran
experiencia de Fe y confianza. Cuando ha de llevar una carta del
Provincial de Aragón al General de la Orden en París, sufre muchos
contratiempos. Su momento más esperado siempre era ayudar en la Celebración Eucarística.
Muere en 1592, considerándolo todos un
hombre bueno lleno de Dios. Cuenta la historia que su gran fervor
eucarístico se mostró cuando tras morir, estando de corpore
insepulto, abrió los ojos en el momento de la Consagración.