Santos han hecho suyas las palabras del evangelista San Juan donde
señala que el Señor nos amó hasta el extremo. Hoy celebramos a San
Pedro Poveda. Vivió la caridad hasta entregarse como Cristo. Nacido
en Linares (Jaén) en 1874, fue ordenado sacerdote en Guadix
(Granada).
Dentro de esta misma ciudad comienza su apostolado, a
través del ámbito educativo en las cuevas que bordean la ciudad. A
la vista de todos impacta ver cómo les da de comer espiritualmente
con sus catequesis y cómo les lleva le alimento material del que
carecen muchas veces.
En plena juventud, marcha a Covadonga, donde se
ejercita en la oración y el análisis de la realidad que afecta a su
tiempo. Esto lo comparte con algunas jóvenes estudiantes de
Magisterio. Sin darse cuenta es el Soplo del Espíritu de Dios que le
pide forjar un nuevo carisma en el seno de la Iglesia. Ante los retos
planteados a comienzos del siglo XX, funda la Institución Teresiana,
como fruto de su reflexión para llevar a Cristo a todos los hombres.
Impactado por la vida de Santa Teresa de Jesús, él quiere dar la
impronta de la Santa Abulense en su carisma.
Eso sí, viviendo como
laicos entregados en una humanidad que necesita la Buena Semilla. San
Pedro Poveda va destinado a Madrid donde prosigue con su labor
evangelizadora. El contexto de España en duro porque la piel de toro
enrojece fruto de los enfrentamientos y el estallido de la Guerra
Civil. Dentro de ella está la persecución religiosa.
Pero el Santo
sigue con su ministerio. Entre los detenidos se encuentra el propio
San Pedro Poveda que muere mártir en el año 1936. La Institución
Teresiana se halla en multitud de países dando la impronta educativa