geografía siempre ha estado amparada por grandes hombres que le han
hecho “Tierra de Santos”. Hoy es San Saturnino de Tolosa, cuyo
apostolado recaló en tierras navarro-francesas. La Catedral de esta
ciudad, contaría con este Santo como su primer Obispo. Algunos le
señalan como descendiente de personajes nobles romanos.
Otros le
presentan como uno de los discípulos del Señor. En el año 250,
cuando Decio gobierna Roma, en Tolosa existe una floreciente
comunidad cristiana, pastoreada por Saturnino. Él había seguido la
Huella del Espíritu de Dios que le había hecho un gran Pastor.
Su
estilo de predicar era directo, creativo y sencillo. La gente
disfrutaba escuchándole. Se fue ganando almas para el Cielo, no
imponiendo la Fe sino exponiéndola con su palabra y el testimonio
que daba con su sencillez y humildad. Esto es también signo de
contradicción porque los paganos no aceptan la forma de vida de los
cristianos, contrarias a las costumbres imperiales.
Por eso cuentan
las actas cómo son martirizados. Su muerte fue muy cruel, porque lo
atacó un toro hasta matarle. El culto a San Saturnino de Tolosa se
extiende por todas las Galias, el Mediterráneo y pasa hasta
Hispania.
Su sucesor, el Obispo Hilario, construyó una Basílica en
su honor que sería destruida el 711. Tras su construcción
definitiva en el siglo XI, el Papa Urbano II la consagra y el Obispo
Raimundo de Falgar depositará en el coro los restos del Santo. San
Saturnino bautizó a muchos navarros. Por eso es el Patrón de