Santo de este día siguió la estela de San Sebastián. Su vida
militar y servidor del Imperio le hizo servir al Dios Inmortal.
Porque hoy celebramos a San Teodoro de Heraclea. Su nombre ya hace
honor a su condición de santo, ya que Teodoro significa “adorador
de Dios”. Perteneciente a la milicia, es capitán de los soldados
cuando gobernaba el Emperador Licinio.
Durante toda la vida estuvo
entregado a multitud de combates y batallas, pero su disponibilidad y
consagración total fue para el Señor. En su servicio como cristiano
se enteraba de qué soldados y allegados estaban apresados por ser
cristiano y acudía a confortarlos.
La ocasión de descubrirlo como
cristiano se presentó el día en que el soldado pidió al Emperador
que le dejase llevarse las estatuas de los dioses a su casa para
limpiarlas y perfumarlas, porque se acercaban las fiestas y había
que prepararlo todo. Nadie se imaginaba lo que iba a pasar. Para
convencerles les aseguró que de esa forma serían mejor adoradas.
Y
tan pronto como estuvo a solas en su casa, las destruyó todas. Al
enterarse Licinio, supo que Teodoro pertenecía a los cristianos, un
grupo considerado enemigo y perseguido a muerte desde los tiempos de
Nerón. Era motivo más que suficiente para mandar su arresto y
encarcelarle. San Teodoro de Heraclea muere decapitado en el año 319.