Sanar a nuestros padres es poder agradecer la vida que nos han regalado, perdonando lo que hubiéramos necesitado que sea diferente y corrigiendo en nosotros lo que no queremos que se repita.
Sanar a nuestros padres es poder agradecer la vida que nos han regalado, perdonando lo que hubiéramos necesitado que sea diferente y corrigiendo en nosotros lo que no queremos que se repita.