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Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
(Salmo 51:10)
Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo.
By Gabriela RoblesCrea en mí, oh Dios, un corazón limpio,
Y renueva un espíritu recto dentro de mí.
(Salmo 51:10)
Estamos expuestos continuamente a situaciones que intentan manchar nuestro corazón: heridas, envidia, resentimiento, preocupaciones y culpa, que se acumulan gradualmente en nuestro interior. Así como una casa necesita una limpieza constante para permanecer habitable, el corazón también necesita desinfectarse constantemente para seguir siendo la morada del Espíritu Santo.