siempre ha venido a buscar lo que estaba perdido con la alegría de
encontrarlo y recuperarlo para la Salvación. Esto se cumple en Santa María Magdalena que celebramos hoy. Su origen se sitúa en el pueblo judío de Magdala.
De ella cuenta el Evangelio que habrían salido siete demonios. El Papa San Gregorio y la tradición la identifica
con la pecadora que va a casa de Simón el fariseo cuando el Señor
es invitado para acecharle y cazarle por sus palabras, lo que fue en
vano.
Pero en ese momento una mujer pecadora de la ciudad al
enterarse fue allí y se puso por la parte de atrás a llorar a los
Pies de Jesús y secárselos con sus cabellos. El anfitrión duda de
que el Maestro sea un Profeta porque no le hubiese dejado acercarse a
Él. Entonces Cristo le cuenta la Parábola del prestamista que
perdonó a sus deudores la cantidad de dinero.
Uno le debía 200 y el
otro 500. Ante la pregunta de quién debía agradecerle más le
respondió que el que le debía más. Esto hizo que el Maestro le
recriminase al fariseo que ella le lloró y le secó con sus gestos,
mientras él no le ha dado para lavarse como es costumbre ni le ha
saludado con el beso de bienvenida.
Por eso quedan perdonados sus
pecados porque ha tenido mucho amor. En la Resurrección se encuentra
el Sepulcro Vacío y se lo dice a Pedro y Juan. Y cuando llora
desconsolada se le aparece el Señor Resucitado y termina
reconociéndole. En los evangelios se relata cómo es la primera a la
que se le aparece Jesús. De ella habían salido siete demonios.
No
han faltado quienes la han identificado con María, la hermana de
Lázaro y Marta. La tradición dice que acompaño a La Virgen a Éfeso
y que luego predicó el Evangelio en la parte francesa de Marsella.
El Papa Francisco puso su día como una Fiesta, dejando de ser
memoria como hasta ahora.