nos acercamos hasta una religiosa que experimentó la segunda llamada
después de haber dicho sí a Dios: Santa Teresa de Calcuta. De
nombre originario Agnes –Inés- nace en Skopie (Macedonia). Desde
su infancia siente la presencia de Dios en su vida y advierte que
busca su dedicación y consagración por completo a Él.
Siguiendo
esta vocación, un día deja a su familia e ingresa en las Hermanas
de Loreto. Su disposición y entrega le llevan hasta Irlanda donde se
ubica esta Congregación. Un día surge la necesidad de enviar
algunas religiosas a La India. Ella entra en el grupo de religiosas
que son destinadas a ese país.
Ya allí se sentía cómoda entre los
muros del convento. Pero un día va en tren y se impresiona por la
miseria que ve entre sus habitantes y que, sin duda, afecta a la
población india. Ella lo interpreta como “la Llamada de Dios sobre
la que ya le había hecho antes”.
Y acepta dejar su Congregación
para iniciar un nuevo carisma: Las Misioneras de la Caridad. Aquí
pasa a llamarse Teresa. Su hábito era un sari indio con ribetes
azules en honor a María Inmaculada. Ella con sus hermanas de
Congregación iba recogiendo por las calles a personas muy
necesitadas.
El amor se tenía que mostrar en su servicio a los
pobres como pide el Evangelio. En la visita de Juan Pablo II le
aseguró que “cada persona que moría abandonada, moría sabiendo
que Dios le ama”. Santa Teresa de Calcuta muere en el año 1997.